He vivido en tres países y estoy hecho de cada uno de ellos. Lima, Perú, donde nací; París, Francia, donde me formé intelectualmente; y Barcelona, España, donde he vivido la mayor parte de mi vida.
Empecé como artista, en Barcelona, con el entusiasmo post-conceptual de los años ochenta — algunas piezas de esa época están hoy en colecciones como las de Josep Suñol, Rafael Tous y Jaume Viñas. Y después de un largo recorrido profesional en el audiovisual, he vuelto al arte como fotógrafo cerrando un círculo vital muy importante. La fotografía es, para mi, una manera de pensar. Caminar, en lugar de correr —fui maratoniano durante muchos años—, me devolvió la posibilidad de detenerme, mirar y esperar la luz.
En 1990 realicé mi primer vídeo, un documental sobre la obra de Louise Bourgeois para la Fundación Tàpies, en Barcelona. Durante la primera mitad de los noventa fui realizador independiente para artistas, y tuve la ocasión de trabajar con John Cage, Rebecca Horn, Christian Boltanski, Bruce Nauman y figuras históricas del arte conceptual catalán.
En la segunda mitad de los noventa formé parte del equipo inicial del primer operador de cable en España —entonces Cable y Televisió de Catalunya, después Menta—, donde participé en la comercialización de servicios pioneros como la televisión por cable e internet de banda ancha.
A partir del 2000, desde Media Park, trabajé en el lanzamiento de portales deportivos como Futvol.com, apostando por el streaming de fútbol profesional; y representé a la empresa en la directiva del consorcio Internet 2 Catalunya, liderando proyectos audiovisuales avanzados.
En 2007, con el apoyo de Caja Navarra, emprendí Balzac.tv, que durante dos temporadas se convirtió en referente europeo de la WebTV — nominado a mejor videoblog internacional en los premios BOBs de 2010. Fue una plataforma con contenido audiovisual de calidad profesional, con un player interactivo que sincronizaba comentarios de la audiencia con la reproducción del vídeo. La crisis de 2008 acabó cerrando el proyecto en 2010.
Desde entonces trabajo como videógrafo y fotógrafo independiente, para empresas como Openbravo, Telefónica I+D, Simon o Tesla, arquitectos como GrupIdea, AIA, SDV & Partners, COAC o MAJH, y artistas como Antoni Arola.
Hoy, esa mirada que puse durante treinta años al servicio de otros —artistas, marcas, arquitectos— la pongo al servicio de mi propia pregunta. Ya no produzco ni dirijo: camino, encuadro, espero la luz. Cada fotografía no busca fijar una cosa, sino la sensación que la luz y el movimiento producen sobre ella en un instante irrepetible — un umbral entre forma y color, entre el cuerpo que camina y el paisaje que atraviesa, donde ya no hay frontera limpia. Ese umbral es, hoy, el hilo conductor de mi trabajo como artista.